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Está claro que si esta vivienda parisina anda sobrada de algo es de luz natural, toda la que le entra en el techo de este espacio “vital” que engloba, cocina, sala de estar y zona de comedor, todo unido, todo acogedor, todo pensado al milímetro para aprovechar al máximo los 63 m2 que parecen el doble y en el que vive una mujer y sus dos hijos pequeños. El dormitorio de ella está al bajar unos peldaños sobre este nivel; el de los niños, en la mezzanina. Alucinante el antes. Lo tienes al final. O una buena lección de ojo clínico e imaginación pre-reforma. Yo nunca hubiera imaginado algo así…

Y el antes. Sí, alucinante…

Fotos: Matthis Mouchot · Interiorismo: Createurs d’interieur

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